Por Jorge A. Ávila.

Como anticipo de la vendimia, a celebrarse en pocos días, durante febrero hubo una celebración especial sobre una de las variedades menos exploradas por los paladares en materia de vinos nacionales: el Día del Syrah. Cabe señalar que durante largos años la cepa Malbec se ha impuesto como el vino de bandera nacional para la apertura de mercados. En tal sentido hay que reconocer que, pese a la calidad de nuestros vinos, el nivel de producción, y la tecnología que permitió el relanzamiento de la industria vinícola nacional a partir de los 80, seguimos navegando en un segundo nivel en materia de exportaciones, detras de Chile, Sudáfrica o Australia, cuyos vinos dominan las góndolas del mundo. En tal sentido, conviene escuchar a los bodegueros que privilegian el Syrah, como alternativa, y una visita (con degustación incluida) a las instalaciones de Familia Morales, para el lanzamiento de su nuevo producto cosecha 2018, adhiriendo al festejo.

El trabajo del hombre en la tierra es el más antiguo y honorable. Don Miguel Morales comprendía esto y dedicó su vida y la de sus hijos a tan noble tarea. Hoy, después de muchos años, la tierra les devuelve sus frutos. Detrás de estos vinos está el sacrificio, la voluntad, el brío de sus hijos y la pura expresión de sus logros.

Sus vinos son elaborados con la más alta tecnología que, combinada con el riguroso cuidado de sus propios viñedos, irrigados con las aguas de deshielo, da como resultados varietales de excelente calidad.

A fines de la Primera Guerra Mundial, Miguel y Pablo Morales decidieron huir de Europa. La razón que los impulsó a dejar su hogar fue el hambre. Ellos habían oído que en América había mucho trabajo y muchos europeos estaban huyendo a estas tierras lejanas. Emprendieron el viaje de varios meses por el océano Atlántico; al cabo de un tiempo, ya estaban en costas argentinas, no llevaban absolutamente nada con ellos, solo lo puesto y nada más.

Vivieron un tiempo en Buenos Aires trabajando de lo que encontraban, hasta que surgió una propuesta de ir a trabajar a las tierras del vino, Mendoza. Tomaron la decisión y abrazaron esa tierra. Comenzaron trabajándola haciendo chacra, cultivaban diferentes verduras como ajo, cebolla, zapallo, pimiento, etcétera..

Nos cuenta Miki Morales, hoy responsable de esta bodega familiar: «Llegó el momento de que cada uno siguiera su camino, los dos se casaron y tuvieron hijos, Miguel (bisabuelo) tuvo 4 hijos, dos varones y dos mujeres. Uno de esos varones es mi abuelo también llamado Miguel (1941)»

A partir de allí comenzó una etapa de desarrollo en tierras andinas hasta llegar a un establecimiento de excelencia que conduce la reconocida enóloga Natalia Farina, bajo las directivas del propietario y descendiente familiar: Ignacio “Miki” Morales. La bodega está ubicada en la provincia de Mendoza, en Maipú, y es una de las productoras de los buenos vinos argentinos, que aspira a escalar a nivel internacional.



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Por admin

Un comentario en «La experiencia Syrah»
  1. Muy interesante relato de parte de la historia de producción de nuestros vinos que aunque no estén en la primera línea de calidad mundial tienen una trayectoria muy importante de reconocimiento mundial

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