De la crisis a la racha ganadora: El Millonario encadenó victorias consecutivas y pisa fuerte en el torneo.
Tras el cimbronazo por la salida de Coudet, el equipo conducido por Leonardo Ponzio encontró orden, efectividad y carácter. Sumó de a tres en hilera, acomodó las planillas en la tabla y recuperó la mística en Núñez.
Las rachas en el fútbol no son producto de la casualidad, sino la consecuencia directa del orden, la templanza en el vestuario y la lectura correcta del momento institucional. En apenas dos semanas, el mapa deportivo de River Plate dio un vuelco sustancial: el Millonario metió una seguidilla de triunfos al hilo que transformaron las dudas iniciales en un presente de plena consolidación. «Dato mata relato»: tras el debut ganador ante Banfield y la posterior confirmación de su buen momento, el equipo muestra una solidez colectiva que le devuelve el protagonismo absoluto en el certamen local.
La clave de esta racha positiva se explica desde la llegada de Leonardo Ponzio a la línea de cal. El «León», que asumió la conducción técnica de forma interina tras la renuncia de Eduardo Coudet, no intentó inventar nada raro en el pizarrón. Apeló al manual clásico de la casa: simplificó las tareas en el mediocampo, ordenó el retroceso defensivo para evitar las concesiones que antes costaban carísimo y le otorgó libertad conceptual a los de arriba para explotar las bandas y dañar en el área rival.
El impacto del cambio de aire se nota a simple vista en el rendimiento individual de varias piezas clave que venían bajo la lupa. La confianza renovada le permitió a River recuperar la voracidad para presionar alto y la paciencia necesaria para trabajar los partidos cuando los rivales se abroquelan atrás. Ganar de manera consecutiva no solo le permite acomodarse en los puestos de vanguardia de la tabla de posiciones, sino que le otorga un blindaje emocional al plantel para encarar el tramo decisivo de la temporada sin la asfixia del murmullo.
En los escritorios de la Comisión Directiva, encabezada por Stéfano Di Carlo, la seguidilla de victorias trae aire puro y ratifica la sobriedad con la que se manejó la transición. El trabajo de Ponzio como DT interino está sobrecumpliendo las expectativas, devolviendo la paz al búnker de Núñez y dándole a la dirigencia el margen necesario para proyectar el futuro sin la urgencia del resultado inmediato. River volvió a ganar, encadenó triunfos en hilera y demostró que, cuando la pertenencia y el trabajo van de la mano, la mística millonaria vuelve a aparecer.
Radiografía de la Racha Victoriosa:
- Efecto Inmediato: Victorias consecutivas tras asumir el interinato que sacaron a River de la zona de turbulencia.
- La Clave Táctica: Solidez en el búnker defensivo, simplificación de los circuitos de juego y mayor efectividad en la red.
- Impacto Institucional: Respiro para los escritorios de la CD y legitimación total del trabajo de Leonardo Ponzio al frente del primer equipo.

