Un nuevo ciclo de renovación y paz: La comunidad celebra Rosh Hashaná con el foco en la memoria y el trabajo compartido.
Con el encendido de las velas al atardecer del viernes, comenzó el año 5787 del calendario hebreo. Una fecha de profunda introspección espiritual, encuentro familiar y reafirmación de los valores comunitarios en la Argentina.
Hay momentos en el calendario que trascienden el mero paso de las hojas para convertirse en verdaderos ejercicios de balance, memoria y proyección de futuro. Con la caída del sol de este viernes 11 de septiembre, la comunidad judeoargentina dio inicio a la festividad de Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, inaugurando el año 5787 en la tradición milenaria. «Dato mata relato»: en un país enriquecido por la diversidad cultural y el diálogo interreligioso, esta conmemoración no solo atañe al ámbito espiritual, sino que representa un llamado universal a la responsabilidad ciudadana, la convivencia pacífica y el compromiso con el prójimo.
La festividad de Rosh Hashaná —que se traduce literalmente como «Cabeza del Año»— marca el comienzo de los Diez Días de Arrepentimiento o Yamim Noraim, un período de introspección personal y comunitaria que culminará con el día sagrado de Iom Kipur (Día del Perdón). El sonido ancestral del shofár (el cuerno de carnero), que resonó al atardecer en los templos y sinagogas de todo el país, funciona como un despertador simbólico para la conciencia: una invitación a revisar lo actuado en los escritorios y en la vida cotidiana durante el año que concluye, y a renovar las energías para enmendar errores y construir una sociedad más justa.
En los hogares, las mesas familiares volvieron a reunir a distintas generaciones en torno a tradiciones cargadas de significado simbólico. La costumbre de mojar la manzana en miel para augurar «un año dulce y próspero» (Shaná Tová Umetuká), junto al pan festivo en forma circular (jalá agulá) que representa la continuidad de la vida y los ciclos que se renuevan, sintetiza el deseo profundo de paz, salud y trabajo para toda la Argentina.
Desde las instituciones comunitarias, educativas y de la sociedad civil, el mensaje de este Rosh Hashaná 5787 cobra una vigencia especial. En tiempos donde el contexto global y nacional exige templanza, diálogo institucional y solidaridad con los sectores más vulnerables, la festividad nos recuerda que la reconstrucción del tejido social es una tarea colectiva que se emprende día a día. Que este nuevo ciclo depare a cada hogar un tiempo de plenitud, entendimiento y paz para toda la Patria. ¡Shaná Tová!
Claves y Símbolos de Rosh Hashaná:
- Año 5787: Inicio del nuevo ciclo según la cuenta del calendario hebreo tradicional.
- El Shofár: Instrumento litúrgico milenario cuyo toque convoca a la reflexión y la renovación espiritual.
- Manzana con Miel: Símbolo del deseo colectivo de un año dulce, próspero y en paz para toda la comunidad.

