Por Raúl Sánchez, Contador Público (U.B.A.), docente de Economía en la U.B.A.  y la U.N. de La Matanza. Director de BICE Fideicomisos; dirigente de COMUNARTE (Nuevo Espacio de Participación – NEP)

La matriz presupuestaria de recursos y gasto público de la Ciudad de Buenos Aires para el 2022 profundiza lo ejecutado durante el primer gobierno de Horacio Larreta: más recaudación, aumentos de impuestos, más desigualdad y menos inversión pública.

Se profundiza el alejamiento del Estado de la Ciudad en la planificación del tejido urbano, productivo y ambiental de la metrópolis, ganando terreno y espacio el mercado en sus distintas facetas: inmobiliaria, de las grandes empresas de servicios y productivas y de los desarrolladores urbanos.

Es así como ciertas cifras de la realidad social porteña no sorprenden y no mejoran, profundizando niveles de desigualdad económica:

  • El presupuesto 2022 de la Ciudad duplica recursos respecto al del 2020.
  • Poco más del 25% de la población está en la pobreza y dentro de ella un 9,4% en la indigencia.
  • La Ciudad dejó de ser el distrito con más ingreso per cápita del país.
  • La desigualdad medida por el índice de Gini muestra que en el primer trimestre de 2016 era 0,404 y en el segundo trimestre 2021 empeoró a 0,414.
  • Más de un 20% de la población tiene problemas de empleo, alcanzando la desocupación el 9,4% y la subocupación horaria el 11,7% lo que muestra este último dato una alta informalidad en el empleo.
  • El empleo privado formal en la Ciudad viene en caída permanente desde el año 2017.

Estos datos sumados a la ausencia de políticas públicas de la Ciudad relacionadas con el acceso a la vivienda, de una estrategia de desarrollo productivo que tenga como objetivos la sustentabilidad económica de las pymes y el comercio minorista, de protección del medio ambiente y la concientización sobre los recursos naturales que la Ciudad posee, hacen de Buenos Aires una Ciudad donde la calidad de vida se deteriora constantemente y muchas familias no cuentan con los recursos suficientes para seguir habitando en ella.

Si analizamos los gastos de obligaciones de deuda, educación, salud y asistencia alimentaria, veremos que sólo tomando desde el año 2016, la participación del Presupuesto de Educación disminuyó al año 2020 del 19,64% al 17,32%; esa diferencia de 2,3% implican para el 2021 que el Ministerio de Educación de la Ciudad deja de recibir recursos por casi $ 15.000 millones de pesos. ¿Qué se prevé para el 2022 para el Ministerio de Educación? La participación será del 17,56% casi el mismo porcentaje que el 2020.

Para el Ministerio de Salud (sacamos el año 2020 influenciado por el Coronavirus) entre 2016 y 2019 también se da el mismo fenómeno: disminuye la participación en el total de recursos de un 17,11% al 14,84%, lo que representaba para el Ministerio en el año 2019 cerca de $ 10.000 millones de pesos.

Y si analizamos los gastos de Amortización de Deuda e intereses los mismos representan un 7,2% del total del presupuesto para el año 2022 ($ 69.755,6 millones de pesos). Si bien la participación en el total del Presupuesto es menor a la del 2020, el monto total a desembolsar aumenta un 23% en valores absolutos respecto al 2021.

Analicemos uno de los “cliché” que repite el ejecutivo de la Ciudad como un “gran logro alcanzado: “el 61% de la deuda es en pesos y solo el 39% en moneda extranjera”, explicando de esta manera un proceso de reconversión de deuda de moneda extranjera a moneda en pesos; cabe recordar, que esta composición de deuda es igual a la del 2009, o sea el mismo gobierno del PRO incrementó la deuda en dólares desde el 2009 en adelante y después la convirtió en pesos para alcanzar la actual composición.

El otro “cliché” es sobre el total de deuda, en la actualidad de U$S 2.398 millones de dólares; es verdad que se redujo la deuda respecto a 2020 y que representa el 38% de los ingresos totales del 2021, pero también es verdad que ese total de deuda es igual al nivel del 2015.

Por último, hagamos esta comparación para entender prioridades y distribución de recursos: los pagos de obligaciones de deuda e intereses son superiores al Presupuesto del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat encargado de la asistencia alimentaria, social y de todo tipo a familias pobres y humildes que cuenta con $ 60.671,7 millones de pesos, un 6,3% del total en una Ciudad con más de un cuarto de su población por debajo de la línea de pobreza.

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