La Universidad Pública ante el abismo: El Presupuesto 2026 agudiza la tensión entre el déficit cero y la supervivencia académica.

La discusión por el presupuesto universitario ha dejado de ser una formalidad administrativa para transformarse en una batalla por la identidad del sistema educativo argentino. El proyecto de Presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso plantea una cifra que, bajo la lupa del Ministerio de Economía, representa un «esfuerzo fiscal responsable». Sin embargo, para el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el dato es otro: el monto asignado equivale a una reducción real del 40% frente a la inflación acumulada.

La «chicana» política ha cedido paso a la dureza de los números. Con las tarifas de servicios públicos multiplicándose, el relato oficial de «eficiencia» choca contra la realidad de facultades que ya operan con restricciones de mantenimiento básico. En este contexto, la voz de quienes gestionan el día a día de las instituciones cobra un peso específico.

Javier H. Peralta, Consejero Directivo por el Claustro de Graduados de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), advirtió sobre las consecuencias de este ajuste: «El presupuesto universitario no es un número frío en una planilla de Excel; es el contrato social que garantiza que el hijo de un trabajador pueda ser profesional.».

El escenario legislativo se anticipa complejo. Definirá si el sistema universitario argentino continúa siendo un polo de desarrollo científico o si se encamina a un proceso de degradación irreversible. En la guerra entre el «déficit cero» y el derecho a la educación, los datos ya están sobre la mesa; lo que resta es ver quién tiene la voluntad política de leerlos sin anteojeras ideológicas.

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