Al límite de lo imposible: Franco Colapinto dio cátedra de manejo bajo el agua de Bélgica y sumó un puntazo histórico.
En el mítico y peligroso trazado de Spa-Francorchamps, el piloto argentino largó desde atrás, ejecutó una estrategia microscópica en boxes y metió un sobrepaso memorable en el último giro para meterse en los papeles del clasificador.
Mientras el país digiere el drama de la final del mundo en los monitores futboleros, el automovilismo nacional clavó una bandera de vanguardia absoluta en el templo de la velocidad europea. En una jornada cruzada por el asfalto mojado y la nula visibilidad, Franco Colapinto completó su mejor actuación histórica en la Fórmula 1 al finalizar en el 10° puesto en el Gran Premio de Bélgica. «Dato mata relato»: lejos de ser un resultado fortuito por abandonos ajenos, el pibe de Pilar construyó una obra de arte al volante, plantándose de igual a igual ante los presupuestos multimillonarios de la elite y arañando un punto institucional que vale oro en las planillas del campeonato mundial.
El desafío que presentaba el búnker de Spa era colosal desde los papeles previos. La mítica pista belga, famosa por su temible curva Eau Rouge, amaneció sitiada por una llovizna intermitente que obligó a los ingenieros a quemar los manuales de estrategia en el escritorio. Largando desde el fondo de la grilla tras una clasificación accidentada, Colapinto no se achicó: mostró una templanza impropia para su juventud y empezó a escalar posiciones con un ritmo quirúrgico, cuidando el caucho en los sectores más gastados y arriesgando el chasis en los frenajes más calientes del circuito.
El quiebre de la carrera se dio en las ventanas de boxes. Mientras los equipos top dudaban con el formato de neumáticos, el box de Franco leyó el mapa de la pista con una precisión de cirujano y ejecutó un cambio de gomas intermedias en el momento exacto. Al regresar al asfalto, y con el auto respondiendo al milímetro en el fondo de las rectas, el argentino empezó a limar las diferencias con el pelotón de vanguardia. La paridad en la zona media de la grilla era feroz, pero Colapinto apeló al viejo manual del potrero: aguantó los trapos cuando los neumáticos dijeron basta y guardó el último resto de potencia para el epílogo.
La definición de la carrera quedará guardada en las retinas del deporte motor local. En la última vuelta, cuando las planillas parecían inamovibles y el undécimo lugar sabía a consuelo amargo, Franco estiró el frenaje al límite del descontrol en la chicana de entrada a la recta principal, metió el auto con una guapeza intachable y selló el sobrepaso que le otorgó el décimo lugar definitivo. Un puntazo con sabor a gloria que ratifica su madurez en la máxima categoría del automovilismo mundial y demuestra que, cuando el talento se complementa con el hambre de gloria, las distancias de billetera se licúan sobre el asfalto. Queda mucho campeonato por delante en este 2026, pero la certeza de que hay piloto para rato está más firme que nunca.
Planilla Oficial – Gran Premio de Bélgica 2026:
- Posición Final: 10° Lugar – Franco Colapinto (1 punto para el campeonato).
- El circuito: Spa-Francorchamps (Bélgica), bajo condiciones de pista húmeda cambiante.
- La clave técnica: Una lectura microscópica del desgaste de los neumáticos intermedios y la agresividad quirúrgica para meter el zarpazo en el giro final.

