Por Raúl Sánchez. Las políticas públicas del Gobierno de la Ciudad navegan en estas dos aguas: un sistema público de salud que reacciona tarde, y un retroceso pedagógico y conceptual en materia educativa.
Después de desfinanciar durante años el sistema público de salud, éste muestra su lado impotente: no puede dar respuestas a la demanda de las porteñas y los porteños. Un sistema que en la prepandemia era utilizado por menos del 20% de la población y para las emergencias hoy se ve desbordado, con personal trabajando más allá del límite, sin protección, sin seguridad, sin sueldos dignos, o sea, sin reconocimiento de los derechos laborales.
Por otro lado, el nuevo debate que comienza a darse son los «conocimientos de educación fiananciera» para estudiantes del 5to año y que van a ser brindados por empresas privadas que trabajan en el sector.
TODO MAL: no hay empresas públicas, ni bancos públicos, ni se relaciona con el sistema económico de producción de bienes, ni con las teorias económicas. Parece más un «cursito para conocer el éxito de unos pocos», que apreender sobre saberes que formen de economía, sistema económico, producción y empleo.
En fin, otra zanahoria para hacer creer a las pibas y a los pibes que el éxito está asegurado a la vuelta de la esquina con solo tirar una moneda al aire.


