El primer ministro rechazó los pedidos de renuncia y pidió esperar los resultados de la investigación de la alta funcionaria Sue Gray, que determinará si el Gobierno rompió las estrictas normas impuestas para contener la pandemia.

Este miércoles, luego del escandalo desatado compareció ante el parlamento Británico y comenzó la misma pidiendo disculpas: “Quiero disculparme. Sé que millones de personas en este país han hecho sacrificios extraordinarios durante los últimos 18 meses” de esta manera le puso fin a sus intentos de esquivar el tema.

Johnson admitió que estuvo en una fiesta organizada en los jardines de Downing Street durante el confinamiento y dijo haber creído que se trataba de un encuentro de trabajo.

El líder laborista, Keir Starmer, reclamó la renuncia de Johnson, un “hombre que no conoce la vergüenza. Sus excusas son tan ridículas que constituyen un insulto al pueblo británico”, declaró durante la tradicional sesión de los miércoles de preguntas al gobierno. “¿Ahora tendrá la decencia de renunciar?”, dijo señalándolo con el índice. Otro laborista, Toby Perkins, afirmó que “nunca en la historia hubo un primer ministro que haya degradado tanto la función” y recordó al pasar que Johnson ya fue licenciado de dos empleos por haber mentido.

Lo más significativo, sin embargo, es que Johnson es seriamente cuestionado por numerosos diputados de su propio partido. El primer ministro “pierde el apoyo de los tories”, tituló el diario conservador Daily Telegraph. El matutino popular Daily Mail también formula una pregunta cargada de doble sentido: “¿Para Johnson la fiesta ha terminado?”.

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