Las fuerzas rusas y ucranianas se han enfrentado con artillería durante la noche del viernes al sábado en las afueras de la capital ucraniana.

Desde el centro de la ciudad, donde impera el toque de queda, se oían y se veían fuertes y frecuentes disparos de artillería antes del amanecer. El Ejército ucraniano informaba de combates en el barrio kievita de Beresteiska, a sólo siete kilómetros del centro histórico, donde están las sedes de las principales instituciones democráticas de este país.

Las autoridades han instado a los ciudadanos a ayudar a defender la ciudad del avance de las fuerzas rusas en la que es la peor crisis de seguridad europea en décadas.

Mientras se recrudece la lucha, los gobiernos de Rusia y Ucrania dieron señales de estar abiertos a las negociaciones. Es el primer atisbo de esperanza para la diplomacia desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó la invasión el jueves para «desnazificar» Ucrania.

Pero Rusia no aflojó la presión y siguió atacando a su país vecino. «El destino de Ucrania se está decidiendo en este momento», había dicho al caer la noche del viernes el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en un mensaje de video dirigido a sus conciudadanos. «Esta noche lanzarán un asalto. Todos nosotros debemos entender lo que nos espera. Debemos resistir esta noche».

Moscú dijo el viernes que había logrado capturar el aeródromo de Gostomel, al noroeste de la capital -un punto de apoyo clave para un asalto a Kiev- que se ha disputado desde que los paracaidistas rusos aterrizaron allí en los primeros compases de esta guerra.

El comando de la fuerza aérea ucraniana informó de intensos combates cerca de la base aérea de Vasylkiv, al suroeste de la capital, atacada por paracaidistas rusos.

También dijo que uno de sus cazas había derribado un avión de transporte ruso, aunque no se pudo verificar. Se trataría de un avión de transporte ruso Il-76 a 20 km de Kiev, con más de 100 paracaidistas a bordo.

«El sol ha salido en Kiev. El tiroteo en mi barrio se detuvo. Puedo oír pájaros. Es como el final de una película de vampiros», tuiteó al amanecer el diplomático ucraniano Olexander Scherba: «Algo me dice que esta noche fue importante. Y el enemigo también recordará esta noche».

El Ministerio de Defensa ucraniano ha pedido a los residentes de Kiev que fabriquen cócteles molotov para repeler a los invasores. Zelensky salió a la calle para movilizar a los ciudadanos y demostrar que no ha huido. Mientras, el presidente ruso, Vladimir Putin, instó al Ejército ucraniano a derrocar a su gobierno. El país está siendo atacado desde distintos frentes. En algunas zonas el combustible, el efectivo y los suministros médicos se están agotando.

Algunas familias se han puesto a salvo en refugios después de que Kiev empezara a sufrir el jueves por la noche los ataques de misiles rusos. Otros han decidido marcharse. El conflicto podría desplazar hasta cinco millones de personas al extranjero, calculan varias agencias de la ONU.

El ministro ucraniano de Salud ha dado hoy un balance de víctimas desde el inicio de la invasión rusa el jueves. «Desgraciadamente, según datos operativos, 198 personas murieron a manos de los invasores, entre ellos tres niños, y 1.115 resultaron heridos, de los cuales 33 niños», indicó el ministro Viktor Liashko en Facebook según AFP.

FUENTE: EL MUNDO POR XAVIER COLAS

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