Por Raúl Sánchez.

En el último mes se reavivó el debate por los fondos de la Coparticipación de Impuestos, donde la Corte intimó al Gobierno nacional y al de la Ciudad a buscar un acuerdo por el conflicto que se dió al retrotraer el porcentaje de coparticipación del 3,5% al histórico de la Ciudad de 1,4% más el reconocimiento de los gastos generados por la transferencia del servicio de seguridad.
Sin embargo, mal acostumbrada durante el gobierno del jefe de Larreta (Mauricio Macri), la Ciudad apeló a la Corte la medida a la vez que aumentó impuestos, cargando sobre las vecinas y los vecinos la falta de beneficios extraordinarios dispensados entre 2016 y 2019.
Pero el ruido es nacional. 20 gobernadores y gobernadoras reclamaron que se atienda las necesidades del país federal y no solo de una jurisdicción; lo que se dice una mayoría abrumadora.
¿Que sienten esas provincias? Que siempre fueron postergadas, que no recibieron entre el 2016 y el 2019 los fondos y el trato preferencial que tuvo la Ciudad de Buenos Aires. Sienten que la Ciudad tiene la “autonomía de los huevos de oro”. Y todos y todas sentimos, a la vez, que hay que terminar con la disputa estéril que no solo divide sino que lastima a los argentinos y argentinas.

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