Por Raúl Sánchez

El conflicto educativo en la Ciudad se extiende y se involucran padres, docentes, autoridades, es decir, el marco del debate incluye a la sociedad en general y dejó de estar encapsulado sólo en las autoridades del Ministerio de Educación de C.A.B.A., y estudiantes.

El mal estado de la comida y las viandas, las insuficiencias en la infraestructura escolar, el nuevo sistema de prácticas laborales, la renuncia de docentes que terminan restando horas de clase, son los reclamos que la comunidad educativa lleva adelante.

Desde el mes de mayo que se intenta dialogar con la ministra del área Soledad Acuña, pero en tren de campaña y orientada por los focus group eligió la confrontación, la disputa y la polarización al diálogo, llegando a situaciones insólitas como es la presencia de la Policía de la Ciudad en establecimientos escolares con cualquier excusa o enviando cartas documentos a familias de estudiantes haciéndolos responsables de los (supuestos y posibles) daños en los edificios escolares.

Nada sorprende de las huestes de Larreta y Acuña, que enredados en las disputas internas de Juntos eligieron “correrse a la derecha”. En el mientras tanto, los platos rotos de “su interna” los pagamos toda la sociedad porteña que sostenemos la educación pública y los berrinches de los funcionarios del PRO, y la misma comunidad educativa que SIGUE SIN TENER UNA RESPUESTA A LOS RECLAMOS.

Durante la semana pasada se presentó en la legislatura el PROyecto de Presupuesto 2023 de la Ciudad de Buenos Aires, donde la participación del Ministerio de Educación en el total de recursos y gastos será del 16,95%, la más baja desde que asumió Horacio Larreta como Jefe de Gobierno. Para tener una idea, en el 2016 la ejecución presupuestaria del Ministerio fue del 19,65% del presupuesto total, LO QUE HACE VER UNA DISMINUCION IMPORTANTE ENTRE ESTOS 6 AÑOS.

Si tomamos el total del presupuesto previsto para el 2023, estamos hablando que el Ministerio de Educación resignó algo así como $ 70.000 millones de pesos sólo para el año que viene. ESTE ES EL VERDADERO PROBLEMA: la desinversión de la educación pública y el permanente desatino de las autoridades de la Ciudad, que desprecian y menosprecian la inteligencia de los pibes y las pibas. Con más presupuesto, sin resignar fondos y con diálogo todos los problemas tiene solución.

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