Por Raúl Sánchez.

El jueves pasado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires los bloques opositores a al jefe de gobierno de la Ciudad (Frente de Todos, Izquierda, Libertarios, Republicanos) convocaron a una sesión especial para eliminar el Impuesto de Sellos del 1,2% sobre los consumos de tarjetas de crédito que se generan en la jurisdicción.No hubo voluntad política en las huestes de Horacio Rodríguez Larreta para acompañar esta iniciativa, más motivadas en su afán recaudatorio en la lógica de garantizar recursos para la publicidad, la propaganda y la campaña electoral.Durante todo el año desde Juntos por el Cambio se la pasan hablando de la “terrible presión fiscal que deben soportar los sectores productivos en Argentina”, pero donde gobiernan aumentan impuestos, tarifas de transporte, peajes, multas, contribuciones, servicios de estacionamiento, ecobici, entre otros conceptos.Desde que Horacio Larreta es jefe de Gobierno la presión tributaria sobre el Producto Bruto Geográfico en la Ciudad aumentó del 6,5% en el 2015 a 7% en el 2021; este impuesto de sellos es un golpe al consumo de tarjetas de crédito, encareciendo los bienes y servicios aún más.Pero hay otra oportunidad para cambiar la voluntad política de la semana pasada: en el debate y tratamiento que estos días se está dando con el Presupuesto de Recursos y Gastos de la Ciudad 2023, donde tanto en la Ley Tarifaria como Fiscal puede derogarse dicho gravamen.La Ciudad cuenta con recursos que en términos absolutos superan a Santa Fé y Córdoba; el presupuesto en dólares es mayor a ciudades como Barcelona, Bogotá y Madrid. Un gesto desde donde sobran recursos (el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) para volcarlos a las porteñas y los porteños, es el mejor acto de campaña.

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