Por Raúl Sánchez
Ayer se vivió una jornada histórica en Brasil: fue nuevamente electo presidente, Luis Ignacio “Lula” Da Silva.
Obrero metalúrgico, fundador del Partido de los Trabajadores, el más grande de la izquierda latinoamericana, preso por defender los derechos de la ciudadanía y por la dictadura brasileña, preso por persecución política en momentos que fuera injustamente destituida Dilma Rousseff, obtuvo un triunfo sobre Jair Bolsonaro (al momento de escribir la columna, no había reconocido la derrota), la expresión más rancia y visceral de la derecha y neoliberalismo. A quienes hacen de la meritocracia una forma de vida, Lula llegó por primera vez a la presidencia sin haber completado estudios secundarios.
Tal como lo expresó Lula ayer, fue un triunfo de la democracia, de la vida, de la libertad, de la unidad del Brasil.
Personajes como Macri, Larreta, radicales, saludaron el triunfo de Lula; pero hasta ayer, siempre se abrazaron a Bolsonaro. La fórmula presidencial de Juntos x el Cambio de 2019, se abrazó y siempre consideró a Bolsonaro “su amigo”. Tal vez es hora, para esa coalición, entender que no todo se compra y no todo se vende en política.
La esperanza de una Latinoamérica unida en pos de más igualdad y más justicia social ahora es más palpable, porque el país que está entre las diez economías más fuertes del mundo volvió a despertar, y seguramente, en breve, volverá a ser motor del crecimiento, desarrollo y progreso de nuestro continente.
El mismo debate se da en Argentina; mientras se estigmatiza la educación pública, mientras se especula con hechos repudiables como fue el atentado a la Vicepresidenta de la Nación, la oposición sólo juega a la división del país.
La unidad del pueblo debe darse bajo preceptos que permitan establecer bases de derechos que posibiliten la concreción de una vida digna a las argentinas y los argentinos.
Lula nos dio una lección, a todos y todas, que supera cualquier ideología: la vida y la democracia, por encima de todo. Con ese norte, caminamos para construir una Argentina donde todos y todas tengan igualdad.


