Por Raúl Sánchez.
Novena semana de conflicto en los hospitales públicos de la Ciudad, donde enfermerxs, residentes, concurrentes y médicxs reclaman el fin de la precarización laboral, la recomposición salarial y el reconocimiento de la carrera para el sector enfermería que cuenta con un fallo de la Justicia porteña donde se ordenó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que la incluya en el escalafón profesional.
Paros, marchas, petitorios, semaforazos, fueron algunas de las medidas que la Asociación de Médicos Municipales, la Federación de Profesionales de la Ciudad, ATE Capital y Sutecba llevaron adelante con altísima adhesión tanto en los hospitales públicos como en los Centros de Salud. De hecho, quienes concurrieron a atenderse a algunas de estos establecimientos notaron el gran acatamiento y adhesión de las medidas.
Vale recordar, UNA VEZ MÁS, que el personal de salud fue clave, importante, necesario para sobrellevar la crisis sanitaria de la ciudad, el país y el mundo con la pandemia del coronavirus; arriesgaron su vida, vieron irse a muchos colegas, hicieron grandes esfuerzos para atender pacientes y dar respuestas desde la salud pública.
Sin embargo, a la conducción del Gobierno de la Ciudad, con Horacio Rodríguez Larreta a la cabeza y su ministro de Salud, Fernán Quirós, poco parece importarles este tema. El “pichuleo” para recomponer el salario es indigno en una Ciudad que va a contar con un presupuesto para el 2023 que superará los $ 2 BILLONES de pesos.
La preocupación de Larreta y Quirós pasa por el desayuno “conciliador” (tecito), la interna y las campañas electorales, tanto nacionales como las de la Ciudad. Cuando se gestiona, hay que atender las problemáticas de la población, esa es la prioridad. La campaña, los viajes, los actos partidarios son para otro momento.
Esperemos que, tanto en materia de educación, como de salud, se de prioridad a los reclamos y las justas reivindicaciones de quienes todos los días TRABAJAN pensando en la gente.


