Por Raúl Sánchez

Días atrás, en distintos reportajes periodísticos, frases desafortunadas y totalmente inaceptables fueron realizadas por Luis Juez y Mauricio Macri.

El primero hizo una valoración sobre el sistema democrático argentino inaceptable, pero por sobre todas las cosas con un alto grado de liviandad, mas asimilable a su ronda de chistes que a la rigurosidad de la ciencia política.

Hemos escrito más de una vez que en nuestro país, desde la Revolución de Mayo a hoy, por primera vez tenemos casi 40 años ininterrumpidos de convivencia democrática, incluso atravesando episodios como los del 19 y 20 de diciembre del 2001. Pero hasta hoy, la democracia sigue siendo el sistema (aún imperfecto) que la inmensa mayoría de países en el mundo opta para elegir quienes gestionan la acción de gobierno.

Tal vez, y sobre todo después del intento de magnicidio a Cristina Fernández de Kirchner, lo que es ineludible realizar es construir puentes, caminos de diálogo, sentar bases para consolidar un sistema democrático y buscar respuestas a las todavía hoy insatisfechas necesidades de la gente.

Pero peor aún fue el “nazicomentario” de Mauricio Macri, haciendo alusión a la raza superior alemana; fue tan patético y desagradable que rápidamente vino una aclaración (que en verdad no se aclaró) en sus redes y las disculpas del caso.

Ante tan fuerte desparpajo de Mauricio, recordaba un comentario y anécdota que contaba Maradona, cuando René Houseman le preguntaba a Menotti: “César, los alemanes ¿son fuertísimos? “¿Fuertes?, no diga bobadas. Si a cualquiera de esos rubios lo llevamos a la casa donde usted creció, a los tres días lo sacan en camilla. Fuerte es usted que sobrevivió a toda esa pobreza, y juega al fútbol diez mil veces mejor”.

Argentina.

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