En vísperas de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires y tratando de debatir sobre problemáticas propias de la Ciudad y tal como lo venimos señalando, ocho años de gestión de Horacio Larreta en la Ciudad dejan agujeros y baches que deberán ser resueltos en una futura administración.

En materia educativa, todos los días se conocen datos y realidades que no se explica como se piensa en un rol electoral y más audaz para la responsable del área, la ministra Soledad Acuña.

La Ciudad de Buenos Aires tiene la “distinción” de ser la jurisdicción provincial que mas redujo la participación del presupuesto del Ministerio de Educación en el global del presupuesto porteño: 8,8 puntos fue la reducción entre 2004 y 2021 teniendo como porcentaje de participación del total de 16,7%. ¿Qué consecuencias tiene esto? Menor inversión en infraestructura escolar y por ende menos vacantes, lo que implica que mientras aumenta la matrícula de la escuela pública por la expulsión del sector privado, las condiciones de cursada empeoran; con calor no hay ni ventiladores, con frío no andan las estufas, ni hablar de los baños o las promesas de nuevas escuelas que no se concretan o demoran más de lo estipulado.

Las horas de clase perdidas por renuncia de docentes alcanza a todos los niveles, pasando meses para ser reemplazado. Ni que hablar de la limpieza: más de 40 colegios de Caballito, Flores, Villa Soldati, Almagro, Saavedra, Barracas, Boedo y Villa Lugano denunciaron la presencia de roedores y alacranes en las aulas porteñas.

Por el lado del transporte público, Horacio Larreta tiene el logro de haber sido el primer jefe de gobierno que no licitó ninguna extensión de las actuales líneas y la apertura de una nueva, y tal como es su costumbre “maquilla” obras pintando y remodelando menos del 10% de las estaciones, creyendo que eso es “una nueva obra”. Hace pocos días tuvo otra de Disney: inauguró un local de Farmacity en la Comuna 15.

Solo bicisendas y metrobuses, que insistimos, ayudan a ordenar el tránsito, pero no implica más y mejor transporte público en una economía con tres años seguidos de crecimiento y con 9 de cada 10 locales ocupados en las principales arterias comerciales.

Ir a trabajar, estudiar, volver a nuestro hogar, en la Ciudad de Larreta, lleva cada día más tiempo y es más caro.

Respecto a las políticas de vivienda, fueron totalmente ineficientes ó no existieron; el casi 38% de la población que alquila en la Ciudad escuchó una mañana hace unas semanas atrás a un alcalde con propuestas que a casi nadie le sirven; la problemática de los alquileres, como se demostró en las grandes ciudades de Europa, se empieza a solucionar con un Estado regulando la oferta, construyendo viviendas sociales, subsidiando tasas a los créditos hipotecarios para que sectores medios puedan pagar su vivienda y reurbanizando barrios populares. Algunas de estas políticas ni se tienen en cuenta, y otras fueron en dosis homeopáticas.

Sólo promovió la construcción de viviendas que generen alta renta inmobiliaria, para el turista extranjero ó para una minoría de la Ciudad que no necesita otra vivienda para habitar.

Larreta se acostumbró a gobernar con muchos recursos, y usarlos para cambiar permanentemente veredas, las mismas que eran cambiadas en otros años, o para plantar plantitas en canteros que sirven para “embellecer” el espacio público, o para su publicidad y propaganda de brazos abiertos en una ciudad donde una vivienda, el transporte público y la escuela pública, son un castigo.   

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Por Raúl Sánchez

Docente Economía U.B.A. y U.N. La Matanza.

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