La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se ha erigido nuevamente como figura central del Partido Justicialista, asumiendo la presidencia del Consejo Nacional y convocando a importantes reuniones en la histórica sede de la calle Matheu. Su liderazgo se refuerza en un momento de alta tensión política y judicial, particularmente ante el inminente fallo de la Corte Suprema en la Causa Vialidad.
Este lunes, en un discurso en la sede del PJ ante una multitud de militantes y dirigentes, Cristina Kirchner lanzó duras críticas al gobierno del presidente Javier Milei, calificándolo de «gobierno cachivache» y pronosticando su «fracaso». En sus palabras, la expresidenta enfatizó que el modelo económico actual es «inviable» y advirtió sobre una «gran crisis» inminente, instando al peronismo a «prepararse para ser una alternativa».
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la denuncia de una supuesta persecución judicial. En una frase que resonó, se definió a sí misma como «una fusilada que vive» y afirmó que «estar presa es un certificado de dignidad» cuando quienes «endeudaron dos veces al país con el Fondo Monetario» caminan libres. Este mensaje fue interpretado como una clara referencia al posible fallo de la Corte Suprema, que podría confirmar su condena en la Causa Vialidad.
La convocatoria de Cristina Kirchner al PJ busca no solo mostrar unidad y volumen político en las calles, sino también consolidar su liderazgo dentro del partido, que enfrenta internas activas. Aunque Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, ha lanzado una corriente propia dentro del peronismo, se hizo presente en el acto del PJ para respaldar a la expresidenta. Sin embargo, persisten las tensiones, como lo demuestra el debate sobre el desdoblamiento electoral, una iniciativa de Kicillof a la que Cristina Kirchner se ha opuesto firmemente, considerándola un «error».
El rol de Cristina Kirchner en el PJ es clave para la reorganización de la oposición. A través de la presidencia del partido, busca abrir puertas para que el kirchnerismo no se convierta en una minoría y construir una «unidad que asegure la construcción de la victoria», sin «proyectos personales» que desdibujen el objetivo colectivo.
La expectación crece en torno a la decisión de la Corte Suprema, y el Partido Justicialista se mantiene en alerta, con gremios como ATE Capital anunciando un paro si se confirma la condena de la expresidenta. En este escenario, la actividad de Cristina Kirchner en el PJ demuestra su determinación de seguir siendo una figura influyente en la política argentina, marcando la agenda opositora y buscando rearticular al peronismo de cara a futuros desafíos electorales.

