A veces, la vida obliga a pausar sueños. Otras veces, invita —con valentía— a retomarlos. La historia de Mercedes Paredes es una de esas que inspiran y demuestran que nunca es tarde para superarse.

A sus 42 años, Mercedes logró algo que jamás había vivido antes: ser abanderada, reconocimiento que recibió el pasado 4 de diciembre, tras obtener el mejor promedio de su curso. Un logro que cobra aún más valor si se tiene en cuenta que retomó sus estudios recién a mediados de agosto y que solo le resta un año para finalizar el secundario.

Mercedes había cursado hasta el pedimodal (9° año) en 1998. Pasaron más de dos décadas desde aquella etapa, y volver a estudiar después de tanto tiempo no fue sencillo. Reencontrarse con libros, exámenes, rutinas y exigencias académicas implicó esfuerzo, adaptación y, sobre todo, decisión. Sin embargo, lejos de desanimarse, eligió avanzar.

Madre, mujer y estudiante, Mercedes encarna la perseverancia cotidiana. Su motivación no se limita a terminar el secundario: su objetivo es seguir creciendo, demostrarse a sí misma que siempre se puede ir un paso más allá.

Este logro también tiene un valor emocional especial: Mercedes es madre de Abigail Marin Paredes, cronista de Ciudad Imaginaria, y su historia se transforma en un ejemplo vivo de que el sacrificio, la constancia y la confianza en uno mismo dan frutos.

Ser abanderada por primera vez a los 42 años no es solo un reconocimiento académico. Es una bandera que representa la resiliencia, la voluntad de aprender y la certeza de que nunca es tarde para escribir nuevos capítulos.

Porque volver a empezar también es una forma de ganar.

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