Nació en Salta Capital.
No desde una gran productora, ni desde una cuenta gigante, sino desde una necesidad profunda del corazón: ver a BTS en Argentina.
Así comenzó el Proyecto Morado.
Como empiezan las cosas que importan de verdad: con un sueño que parecía imposible, con pocas herramientas, con una fanbase pequeña, pero con una convicción enorme. Porque cuando sos Army, sabés que los sueños no se abandonan… se construyen.
Belén Ortuño, integrante de la fanbase Misión Morada y organizadora de la Fiesta Morada, fue una de esas personas que decidió no quedarse esperando. Desde el norte del país, entendiendo que muchas veces “desde lejos” parece que no se puede hacer nada, eligió hacer lo más poderoso: empezar. De a uno. Sumando gente. Tejiendo redes. Creando comunidad.
Lo que nació como un deseo personal se transformó en algo mucho más grande:
un movimiento federal, violeta, profundamente argentino.

Porque el Proyecto Morado no es solo una convocatoria. Es una señal clara de que Army está en todas partes. En cada rincón del país, en cada ciudad, en cada persona que sostuvo una pancarta, compartió una publicación o se sumó desde donde pudo.
Fue la confirmación de que la comunidad existe, está organizada y sabe hacerse escuchar cuando camina junta.
La jornada central del Proyecto Morado fue el reflejo de todo ese trabajo silencioso previo. Fanbases unidas, acciones coordinadas y un mismo mensaje replicándose al mismo tiempo. Todo teñido de violeta. Pancartas, banderas, globos y miradas cómplices entre personas que quizás no se conocían, pero que compartían algo esencial: el amor por BTS y la certeza de que la unión hace fuerza.
Durante esos días, el movimiento también se trasladó con fuerza a las redes sociales. Se llevaron adelante acciones masivas, publicaciones coordinadas y el uso de hashtags específicos para amplificar el mensaje, arrobando medios, productoras, creadores de contenido e influencers. Cada post, cada historia y cada video fue parte de una misma ola que buscó visibilizar un pedido claro y respetuoso.

Con el paso de las horas, comenzaron a circular las imágenes que terminaron de confirmar lo que ya se sentía en el aire. Las fotos y los videos de los encuentros mostraron que lo que se había gestado era real, colectivo y profundamente sentido. Ese material se difundió en distintas plataformas, llevando el movimiento aún más lejos y reforzando la idea de que Argentina había hablado con una sola voz.
El Proyecto Morado es la prueba de que los sueños no se construyen desde la espera pasiva, sino desde la acción compartida. La demostración de que incluso desde fanbases pequeñas se pueden generar movimientos grandes cuando hay convicción, respeto y trabajo en equipo.

Más que un evento, fue una experiencia.
Más que una campaña, es una ola.
Una ola violeta que unió corazones, fortaleció la comunidad y deja una huella clara: cuando Army se organiza, el mensaje trasciende.
Porque el Proyecto Morado no fue solo pedir.
Fue creer.
Fue construir.
Es demostrar que Army está, existe y se hace escuchar. 💜

