Fe, Tradición y Memoria: El significado de la libertad en el calendario de abril.
Coincidiendo en el tiempo, las Pascuas católicas y el Pésaj judío invitan a una reflexión profunda sobre la superación de la opresión y la renovación. Un análisis sobre cómo estas tradiciones fortalecen el tejido social y académico de nuestra Argentina
En las mesas de nuestras casas y en los pasillos de nuestras facultades, el calendario nos regala este año una coincidencia simbólica: la celebración simultánea de la Pascua y el Pésaj. Más allá de los dogmas, ambas festividades comparten un núcleo ético inquebrantable: el triunfo de la vida y el valor de la libertad.
El Pésaj: La Fiesta de la Libertad
El Pésaj, o Pascua Judía, conmemora el Éxodo de Egipto. Se celebra la liberación del pueblo hebreo tras siglos de esclavitud, marcando el nacimiento de su identidad como nación libre. El rito central es el Séder (cena familiar), donde se relata la historia a las nuevas generaciones y se consume Matzá (pan ázimo, sin levadura), que simboliza la premura con la que debieron partir, sin tiempo para que la masa leudara. Es un recordatorio de que la libertad es un derecho que se conquista y se sostiene con la memoria.
La Pascua: El Misterio de la Vida
Por otro lado, la Pascua Católica corona la Semana Santa con el Domingo de Resurrección. Tras el luto del Viernes Santo, se celebra el paso de la muerte a la vida de Jesucristo. Es el mensaje de la esperanza infinita y la renovación espiritual. Tradicionalmente, se comparten los Huevos de Pascua, un símbolo ancestral de fertilidad y vida incipiente, que representa la salida del sepulcro y el inicio de un tiempo nuevo para la humanidad.
En una Argentina diversa, estas fechas nos demuestran que el «dato mata relato»: la convivencia es nuestra norma. En la Universidad Pública, y particularmente en el ámbito de las Ciencias Económicas, somos testigos de esa pluralidad. Estudiantes, graduados y docentes de distintos credos compartimos el mismo objetivo: la búsqueda de la verdad a través del conocimiento.
Javier H. Peralta, Consejero Directivo por el Claustro de Graduados de la FCE-UBA, destacó la importancia de estos valores en la gestión: «Las Pascuas y el Pésaj nos enseñan que la libertad y la renovación son procesos colectivos. En el Consejo Directivo trabajamos para que nuestra Facultad sea ese espacio donde todas las voces tengan lugar, porque la excelencia académica solo es posible en un marco de respeto por las tradiciones que nos constituyen como pueblo».
Mientras las familias se reúnen para compartir el Séder o el almuerzo pascual, el mensaje de fondo permanece: la necesidad de empatía. La Argentina tiene en su pluralismo un activo que debemos proteger. En estas festividades, el brindis, más allá de la fe de cada uno, es por un país donde la libertad sea el motor y la justicia social el horizonte.

