Con goles de Lo Celso, Lautaro Martínez y una pincelada de Lionel Messi saliendo desde el banco, la Albiceleste cerró el Grupo J con un cómodo 3-1. El viernes arranca la fase de eliminación directa frente a Cabo Verde en Miami.
Con la tranquilidad de tener la clasificación en el bolsillo pero con el compromiso de mantener la vara alta, la Selección Argentina cumplió con el libreto de la lógica en la noche de ayer. En el cierre del Grupo J del Mundial 2026, el equipo de Lionel Scaloni venció por 3-1 a Jordania en el Dallas Stadium, sellando una primera fase perfecta con tres victorias en igual cantidad de presentaciones.
El entrenador apostó por la rotación para cuidar piernas pesadas de cara a lo que viene, dándole la titularidad a jugadores como Giovani Lo Celso, quien pagó la confianza con creces: a los 18 minutos abrió el marcador con un formidable tiro libre. La ventaja se estiró antes del descanso, a los 31 minutos, gracias a la efectividad de Lautaro Martínez desde el punto del penal. Si bien el conjunto asiático encontró el descuento a través de Al Tamari a los 10 minutos del complemento metiéndole algo de suspenso a la noche, la jerarquía de los campeones del mundo liquidó cualquier amago de rebeldía.
La gran historia de la noche se escribió a los 14 minutos del segundo tiempo, cuando el estadio se vino abajo para recibir a Lionel Messi. Scaloni lo mandó a la cancha para que sumara rodaje y el capitán no defraudó a la feligresía texana: a diez minutos del final, frotó la lámpara con un tiro libre magistral que se colgó en el ángulo para el 3-1 definitivo. «Dato mata relato»: con esta pincelada, el diez llegó a su sexto gol en lo que va del certamen, consolidándose en la cima de la tabla de artilleros en su sexta cita mundialista.
Sin tiempo para festejos desmedidos, la delegación nacional ya arma las valijas rumbo a Florida. Argentina finalizó líder absoluta de su zona y el próximo viernes 3 de julio, a las 19:00 (hora argentina), se medirá ante Cabo Verde en el Miami Stadium por los dieciseisavos de final. Se termina la fase burocrática y arranca el verdadero Mundial, ese donde el margen de error es cero y donde Messi y compañía se sienten más cómodos que nadie

