Por Jorge A.Avila.

En el norte bonaerense, existe un paraíso semitropical a orillas del caudaloso río Paraná. Poco antes de su confluencia en el estuario rioplatense, se erige la ciudad de San Pedro, uno de los polos turísticos, productivos y agropecuarios con mayor proyección del país. Cuenta además con un atractivo extra. La Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que integra la Región Norte de la provincia, junto a sus similares de Pergamino y Delta del Paraná. En una reciente visita con motivo de la llegada de expertos extranjeros para la profundización de distintas temáticas, pudimos apreciar las novedosas características de la entidad que se especializa en frutales, hortalizas, plantas aromáticas y ornamentales.

La primera singularidad de la EE-San Pedro del INTA, es que está conducida por una mujer, la joven ingeniera agrónoma Laura Hansen quien desde agosto del año pasado encabeza el organismo cuyas oficinas y campos de experimentación se encuentran en el km 170 de la autovia 9, que une el importante corredor agropecuario Rosario-Buenos Aires. El acto de asunción se llevó a cabo en el auditorio de la sede y fue encabezado por el director del Centro Regional Buenos Aires Norte, Hernán Trebino, y del presidente del Consejo, Francisco Torreguitar. “Es una joven profesional con una amplia experiencia, porque estuvo a cargo de la agencia de extensión rural donde puso en evidencia cualidades, como su capacidad de diálogo de articulación interna y externa que creo que van a ser claves para augurarte una muy buena gestión”, resaltó Trebino sobre el inicio del acto. “Esta es una estación experimental que tiene un equipo muy valioso de gente, que tiene muchas potencialidades y que durante años ha venido trabajando en la generación de tecnología para el sector, pero hoy no solo es suficiente generar tecnología, sino que tenemos que conformar equipos de trabajo para acompañarlos a ustedes, los productores, en la resolución de los problemas”, afirmó Laura Hansen en su presentación.  Los partidos de San Pedro y Baradero, ubicados sobre la costa bonaerense del río Paraná, constituyen un territorio cuya historia está ligada a la agricultura y a las producciones intensivas, especialmente fruticultura. En los últimos años se profundizó la diversificación de la actividad, mientras se dio un proceso de concentración de la tierra dedicada a la agricultura, la reconversión de lotes frutícolas y la creciente visibilidad de la agricultura familiar a través de una multiplicidad de propuestas innovadoras.

Y como ejemplo de ello, tras una gestión sostenida que comenzó en pandemia, finaliza un ciclo con cambios importantes para la Estación Meteorológica San Pedro del INTA con recursos provenientes de su propia cartera de proyectos, y de los aportes de la Asociación Cooperadora. Y, como si eso no fuera suficiente, con la obtención del título que otorga el Servicio Meteorológico Nacional a los responsables del registro diario de información. Desde 1965 se recopila información meteorológica a través de una estación convencional en el INTA San Pedro. Esta información se fue mejorando a través de la incorporación de tecnología digital y conexión a internet. Sin embargo, algunos equipos habían dejado de funcionar y su reposición era difícil. Este año que comienza, por fin se pudo reemplazar uno de los equipos con que se contaba instalando una Estación Meteorológica Automática I Methos EcoD3 de Pessl Instruments, cuya adquisición fue posible gracias al aporte de la Asociación Cooperadora con algunos recursos generados por su actividad económica que vuelven en innovación, desarrollo y capacidades al territorio. También hubo aportes del INTA para el acondicionamiento del espacio y reemplazo de sensores. El cambio de la casilla que permite guardar el instrumental que registra “en abrigo” corona simbólicamente esta renovación, ya que se trata de una característica que une a todas las estaciones meteorológicas del mundo en su estandarización. La casilla blanca tiene forma de prisma rectangular con paredes construidas por persianas simples inclinadas a 45º, con el piso ubicado a 1,50 metros del nivel del suelo, permite proteger los instrumentos de medición que se colocan en su interior de tal forma que los rayos solares no incidan sobre los aparatos que estàn alojados dentro al abrir la puerta. Por otro lado, Franco Lazzari aprobó la fase en línea del curso intensivo «Observaciones Meteorológicas», destinado a los países que integran la Organización Mundial Meteorológica (OMM), devolviendo al INTA una formación que tuvo el primer responsable del área, Raúl Uviedo. El curso no se dictaba desde hace tiempo, pero las posibilidades de la virtualidad lo trajeron de vuelta, con una dedicación total de 540 horas y docentes integrantes del Servicio Meteorológico Nacional.

Importancia de la Estación y vínculo con el mundo
La casilla de medición permite medir de forma fiable la temperatura del aire y poder compararla a nivel mundial. El llamado “abrigo meteorológico”, es una garita de forma y dimensiones estandarizadas que se encuentra en cualquier observatorio oficial del mundo. Fue diseñada por primera vez por un ingeniero escocés en 1864, luego modificada veinte años más tarde por un miembro de la Royal Meteorological Society, Edward Mawley. Esta última versión fue adoptada por la Oficina Meteorológica Británica, y posteriormente se incorporó a los Servicios Meteorológicos de otros países hasta ser homologada por la OMM. Hoy en día, se cuentan por miles las garitas Stevenson que hay diseminadas por todo el mundo, de tamaños variables, pues las hay más pequeñas y más grandes, pero todas ellas de madera pintada de blanco y con la característica doble persiana. La nueva etapa iniciada en San Pedro, está destinada alcanzar mejores estándares de sustentabilidad en la producción, y abarcan a toda la región. Son frutos de una creciente combinación de experiencia. pasión y tecnología.

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