Por Jorge A. Avila. En su primera visita a Buenos Aires, en 2002, con motivo de la presentación de una de sus obras, el escritor estadounidense Paul Auster, advirtió las claras semejanzas de una de sus novelas de ciencia ficción, publicada en 1987, con la realidad que lo circundaba. Aquel texto sobre la destrucción después de recurrentes crisis de toda índole, de una ciudad y un país, parecía anticipada por las páginas del libro de su autoría. En tal sentido, la imagen de gente recorriendo las calles con carritos de supermercado para recoger de la basura, cosas que puedan significar algún valor, inician la proyección de «El país de las últimas cosas» con un notable impacto. Para Auster, aquel mundo distópico ya era una realidad en esta Argentina devastada. La película, filmada en blanco y negro, sumerge al espectador en una vorágine destructiva, que al mismo tiempo se ha transformado en realismo trágico en varios países del mundo. Lejos del realismo mágico literario que conquistó Latinoamérica y el mundo desde principios de los 60 a los 90 del siglo pasado, el nuevo milenio desnudó la desintegración social, institucional, política y económica de tantos países periféricos como el nuestro, que se revelan cíclicamente, es una condena para generaciones de desesperados. En este caso, la historia gira en torno a Anna, que busca a su hermano desaparecido mientras trabajaba como periodista para reflejar los acontecimientos. Una convicente Alejandra Diz, va surcando las oleadas de tragedias y desesperanza sin abandonar su propósito. En el camino conoce a Sam (Christoper von Uckermann), un compañero de su hermano que comienza a ayudarla en su búsqueda, hasta finalmente enamorarse y tratar de iniciar una nueva vida compartida donde se encuentran con Victoria (la siempre espléndida María de Medeiros), quien está unida a Boris (Juan Manuel Sacristán) en la preservación de un refugio para la subsistencia. El filme de Alejandro Chomski, es anticipatorios en varios aspectos. Se anuncia un virus letal que recorre el planeta., la violencia y abuso de poder de los gobiernos, y finalmente la continua búsqueda de la humanidad para lograr nuevos horizontes, lejos del abismo. Con estreno programado para el próximo jueves 24 de febrero, y una duración de casi 90 minutos, la película es la culminación de un proyecto que lleva 20 años, y en la última visita de Auster al país, en 2018 con motivo de la Feria del Libro, el escritor que acaba de cumplir 75 años mostró la satisfacción por su su nueva incursión cinematográfica, tras «Humos del vecino» y otros títulos como «Trilogía de Nueva York», «Brooklyn Follies» o «Sunset Park».

Anuncios

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.