Las tropas de Putin tienen la intención de capturar todos los puertos del país en el Mar Negro y el adyacente Mar de Azov. A Nikolay Mitzykof le persigue la guerra. Tuvo que huir en febrero de 2015 de su ciudad, Vuhlehirsk, cuando comenzó a arreciar la sangrienta batalla en torno a la vecina Debaltseve, que con el paso de las semanas se convertiría en una de las disputas bélicas más épicas de los dos primeros años de guerra en la región de Donbás. «Los bombardeos (de las fuerzas separatistas pro rusas) destruyeron la mitad de la ciudad», recuerda.

Cuando se instaló en la población de Dachne, a 30 kilómetros de Odesa y más de 800 de su localidad natal, pensó que aquellas imágenes eran cuestión del pasado. Hasta que este martes tres misiles impactaron en su nueva residencia destrozando casi una decena de viviendas.

«Es muy desagradable verte otra vez en guerra. Vi muertos con mis ojos y no me gustaría repetir esa experiencia», asegura.

«Fue como una tormenta de cohetes», le secunda el alcalde Ruland Sich aprovechando la aparente calma que ha regresado a la localidad.

Pocos minutos antes, mientras que los equipos de rescate seguían limpiando de escombros la zona de viviendas alcanzada por uno de los cohetes, había cundido el pánico al sonar las alarmas antiaéreas.

«¡Fuera de aquí, rápido, corred, corred!«, gritaba uno de los bomberos ante el ulular de los altavoces.

El ataque del jueves estaba dirigido a una base militar cercana.

«Mató a dos personas: un militar y un vecino que falleció de un ataque al corazón. Otros cuatro soldados resultaron heridos», precisa Janna Lisak, secretaria del ayuntamiento local.

Uno de los presentes intenta que no dé tantos detalles a los periodistas, pero a Janna todavía no se le ha nublado la lógica.

«Pero, ¿qué dices? Si los rusos nos han bombardeado es porque saben perfectamente dónde está la base militar», le replica.

La lucidez de la mujer no es un comportamiento generalizado. Otro de los residentes arremete a gritos contra los informadores y les acusa de ser los causantes de la guerra. «¡Todo es por vuestra culpa!», clama junto a una de las viviendas acribilladas por la metralla.

El bombardeo de Dachne fue sólo un incidente más en la larga lista de ataques que se han prodigado en las últimas horas en el frente sur de Ucrania, donde las tropas rusas avanzan desde Crimea con la intención de capturar todos los puertos del país en el Mar Negro y el adyacente Mar de Azov.

El ejército de Moscú ha capturado la ciudad de Jerson, según ha confirmado su alcalde, Igor Kolykhaiev, información que refleja el New York Times. Unas horas antes, el titular de la municipalidad difundió un vídeo en el que alertaba sobre la crítica situación en el interior del núcleo urbano y pidió que se estableciera un «corredor» para «evacuar a heridos y muertos, y el suministro de medicinas y comida o la ciudad perecerá».

Numerosas grabaciones llegadas desde ese enclave muestran a los vehículos y uniformados rusos marchando a pie por sus calles.

Fuente: EL MINDO POR JAVIER ESPINOSA

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