Por Alejandro De Miranda. ¨No dejes para mañana lo que puedes anunciar hoy¨, pareciera que pensó el presidente de la Nación, Alberto Fernández cuando el pasado martes dijo lo siguiente: ¨yo les prometo que el día viernes va a empezar otra guerra; la guerra contra la inflación en la Argentina. Vamos a terminar con los especuladores y vamos a poner las cosas en orden¨.

Más allá del error discursivo de hablar metafóricamente de guerra cuando el mundo esta en vilo por una verdadera guerra donde mueren seres humanos y se degrada la humanidad en todo su esplendor; se entiende que el mandatario argentino quiso demostrar acción y gestión luego de transitar quizás los mejores diez días de su mandato. Paso a detallar los argumentos que sostienen este axioma.

Alberto Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, pusieron todas sus fuerzas en llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por una deuda que heredaron del gobierno de Mauricio Macri. En este caso, el ¨Ah, pero Macri¨ se debe grabar a fuego en todas partes porque este inconveniente que afectará a varias generaciones de argentinas y argentinos; fue uno de los grandes éxitos del gobierno de Juntos para el Cambio. Al gobierno de los Fernández no le quedaba otra que acordar con el FMI para no caer en default y la crisis económica sería aún mayor para cada habitante del suelo argentino.

Más allá de hacer un juicio de valor sobre el acuerdo, entendemos que fue lo mejor que podía conseguir la Argentina ante el FMI. Y peor hubiera sido caer en cesación de pagos que limitara aún más, al país ante al mundo.

Pero este no ha sido el único inconveniente que atravesaron el dúo dinámico; porque era impensado tiempo atrás creer que un sector del Frente de Todos No iba a acompañar esta gesta. Mucho menos que Máximo Kirchner y decenas de legisladores kirchneristas iban a votar en contra o abstenerse al entendimiento con el Fondo.

Ante este embate, el titular del Poder Ejecutivo, lejos de apichonarse, buscó acuerdos con la oposición, acomodando el texto a piacere de los legisladores bien intencionados del radicalismo, de la coalición cívica, peronistas opositores y algunos del Pro. Alberto tenía un mASsa en la manga, ya que el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, se ha convertido con el paso del tiempo en un bombero que sofoca incendios fuera y dentro del gobierno.

La decisión del presidente de continuar con su política ante el FMI, fortaleció su gestión; exponiendo a propios y extraños que no acompañaron esta política de estado. En esta lista, se mezclan K con Libertarios, macristas defensores del ¨Cuánto peor mejor¨ y LopezMurphistas que exigen no entrar en default y después votan en contra…o sea, perro que ladra, no muerde.

Y como bonus track, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien preside la Cámara de Senadores, abrió la sesión y se ausentó gran arte del debate incluyendo el momento de la votación. Pero esta vez, el voto fue positivo porque gran parte de los senadores, votaron a favor y el acuerdo con el FMI es ley.

El gobierno toma impulso con ministros leales, gestando un Albertismo ortodoxo contra la inflación, que como dijo el presidente ante la Asamblea Legislativa el 1° de marzo, ¨es el gran problema de los argentinos y la principal preocupación del Gobierno”.

El presidente sostiene como anunció este viernes en cadena nacional, que el problema de la inflación es multicausal; por ello, convocó a todos los sectores productivos que incluyen al campo, industriales, empresarios, pequeñas y medianas empresas; como así también; a la sociedad civil para que todos juntos analicen y tomen las medidas necesarias para terminar con la suba de precios y atenuar el impacto provocado por la Guerra en Ucrania sobre los alimentos a nivel mundial, y tanto se siente en la canasta básica de cada hogar argentino. Inclusive destacó que, si es necesario, se implementará la ley de abastecimiento para ganar la batalla contra los especuladores.

Para esta Guerra de las Ganancias, nuestro héroe parece no contar con la ayuda de la princesa Cris-Leia para salir del lado oscuro inflacionario y encontrar el camino de la Fuerza de los Salarios. Lo acompaña su aliado Luke Sergwalker, procedente de Polis-Massa, pero parece que el que te Jedi, está más Han Solo que nunca.

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