Por Manuel Osiris Villar. Detrás de cada poema hay un poeta dormido que despierta sin querer por la alegría o la tristeza que guarda un sentimiento, dejando sus huellas en el blanco papel del alma de quien está dirigida sus letras; Hoy les dejo este poema…
Creí…
Creí por un instante
que el amor se moría
y yo agonizaba con él
por esa pura ironía
que tiene el destino
Creí que las horas marcaban
ese desenlace final
donde algo termina
y todo vale igual
por las cosas de la vida
Creí que jamás pasaría
que cada uno tuviera un camino
por recorrer sin querer
y no tener el desatino
de mirar a hacia atrás


