Por Raúl Sánchez.

Como viene siendo costumbre, tuvimos una semana más de intenso y controvertido debate sobre políticas educativas en la Ciudad, y como suele suceder, a partir de una iniciativa de la ministra Soledad Acuña se esconde el verdadero problema educativo de la Ciudad, que son los malos rendimientos de estudiantes que iniciaron su ciclo lectivo con el gobierno de Mauricio Macri o con el de Horacio Larreta, es decir del mismo color político y la misma agrupación.

Es así como se desvió el debate sobre la prohibición de la letra E, entendiendo que eso desvirtúa el idioma español tanto oral como escrito.

Sólo a los efectos de no caer en la “trampa” del falso debate, aclaramos que la letra E representa un símbolo que muchas mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, utilizan en su lucha cotidiana contra el patriarcado, neutralizando el sentido de ciertas palabras que se relacionan más con el género masculino cuando debería ser otro.

Pero volviendo al punto de conflicto, los problemas en los rendimientos en la escuela primaria y secundaria en una jurisdicción gobernada por la misma fuerza política desde el año 2007, tienen que ver exclusivamente con la visión de pensar que solo pueden recibir educación de calidad quienes tienen recursos para pagarla, y si no, como alguna vez lo expresó Mauricio Macri, hay que sufrir la desgracia de “caer en la escuela pública”.

Esa decisión política de tomar a la educación como una mercancía es la que lleva a creer que una herramienta de progreso social le caben las reglas de mercado, cuando precisamente es lo contrario.

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