Por Raúl Sánchez.
Una semana con distintas novedades en la Ciudad de Buenos Aires donde se conocen pública y masivamente hechos que muchas veces son tapados por frases que pretenden esconder la realidad o porque directamente no son visibilizados por algunos medios de comunicación.
Es así, que mientras venimos hablando desde el inicio de clases que en muchos secundarios de la Ciudad faltan docentes y no se recuperan horas de clase perdidas por este motivo, recién ahora toma estado público debido a las medidas de fuerza de docentes (el paro de la semana pasada tuvo altísimo acatamiento en el sector público y privado) y a la protesta estudiantil expresada en asambleas, semaforazos, clases públicas y en algunos casos pernocte y toma.
La realidad tapó y termina imponiéndose por sobre las desafortunadas especulaciones de la ministra de Educación Soledad Acuña, que piensa más en su posicionamiento para la pelea electoral del año que viene que en mejorar las condiciones sobre como estudiar en la Ciudad.
Mientras tanto, subió la cantidad de pobres en nuestra Ciudad; al segundo trimestre de este año el 23,6% de la población (alrededor de 727.000 personas) alcanza esta condición, y casi 230.000 personas (7,5% de la población) se encuentran en la línea de indigencia.
Las cifras muestran un deterioro comparado con el 20,3% de pobreza y 5,9% de indigencia del primer trimestre del 2022.
Cifras TOTALMENTE INENTENDIBLES para una Ciudad que mejora su recaudación, donde el crecimiento económico nacional impacta positivamente en el distrito porteño donde se nota una muy buena dinámica del consumo y el turismo.
En síntesis, mientras Horacio Larreta vive preocupado por la feroz interna de Juntos, con críticas constantes de sus socios radicales y de Macri, y Soledad Acuña sueña con su postulación como candidata a jefa de Gobierno, la Ciudad tiene más pobreza, más indigencia y menos educación pública.


