Por Jorge A.Avila
El olvido, esa sustancia oleosa que recorre la conducta humana con fines tan diversos como inaprensibles, es el punto de partida de una historia de redención que reflejan las imágenes de «Eldorado», el nuevo filme de Francisco Bouzas. Sin embargo, no hay perdón ni reencuentro, en la búsqueda de David, quien, en ese paso inasible de la adolescencia a la juventud, perdió a su mejor amigo, Ramiro, en circunstancias no explicadas en el relato, pero que se adivinan vinculadas a afectos rotos e irreparables. David viaja a la selvática ciudad misionera de Eldorado esperando encontrar a Ramiro. En la búsqueda de una amistad perdida, David encuentra a César, quién lo acompaña en esta tierra fronteriza, creada a base de falsas promesas. Filmaciones caseras, testimonios cercanos y una investigación personal se intercalan a lo largo de 20 años. Los vínculos humanos dan luz a esta historia de desencuentro y migración. Bouzas señala sobre esta película premiada en varios festivales: » Fueron necesarios 12 años para hacer Eldorado. Mi formación como cineasta, la política en la universidad, dos cirugías, tres rodajes, la política en el cine, dos continentes, seis viajes, hallazgos, frustraciones, relaciones, defunciones, la política de la amistad, todo atravesando una película errante. Una película que toma como materia prima lo real, lo real como construcción, lo real para la construcción. Se trata de una película mutante, donde las formas del relato cambian como también lo hacen los soportes. Una película anfibia: un diario personal, una película de entrevistas, cine policial, documental y ficción, un lenguaje nómada como sus personajes. Una película que muestra una herida, es una herida abierta. Ausencia, memoria, amistad, riesgo; una fábula de lo real. Eldorado es una trampa y un lugar donde habitar». Francisco Bouzas (1989, Argentina/Brasil) realizó el Máster en Creación coordinado por la EQZE (Elías Querejeta Zine Escola), de la Universidad del País Vasco, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y Tabakalera CICC (Centro Internacional de Cultura Contemporánea). Es licenciado de la Universidad Nacional de Artes y ha participado como director del Berlinale Talents BA. Su película “Los locos no se ocultan” (2015) se presentó en Ciudad Oculta en una función para 500 vecinos. «La cuarta dimensión” (2018), su ópera prima, fue estrenada y premiada en el 20 BAFICI. Pertenece al colectivo Antes Muerto Cine. En esta nueva experiencia, se interna en el maravilloso territorio de la selva misionera del Alto Paraná. donde al calor natural, sincretismo y misterio suma una cuota de porosa libertad. No habrá para Ramiro olvido, ni quizá perdón, para su insaciable perseguidor.


