📍 Teatro El Grito, 29 de junio, última función de la segunda temporada.

El cruce de los Andes fue un momento clave en la historia argentina, pero pocas veces se lo ha contado desde el costado humano, absurdo y existencial que propone «Prócer», una obra escrita y protagonizada por Gerónimo Gutiérrez, junto a Agustín Chenaut. Dirigida por Ramiro García Zacarías, esta pieza logra un equilibrio notable entre humor, historia y reflexión profunda.

La trama se sitúa en plena cordillera, en 1817. Dos soldados rasos, Fulano y Mengano, custodian una guardia nocturna al servicio del General San Martín. En medio del frío y la incertidumbre, una aparición los conecta con 200 años de historia futura. Esa visión anacrónica los interpela: ¿Qué es la patria? ¿Quién será recordado? ¿Qué convierte a alguien en un prócer?

Una puesta que sorprende y envuelve

El escenario del Teatro El Grito se transforma en montaña, silencio y tiempo suspendido gracias a una escenografía simple pero potente, diseñada por Juana Aguer, que resalta aún más bajo una cuidada iluminación de Victoria Girón.

El vestuario, también de Aguer, logra ese equilibrio entre fidelidad histórica y guiño teatral, ayudando a construir personajes entrañables. La música en escena, compuesta e interpretada en vivo por Tomás Buccella, le da a la obra un pulso vital: acompaña, emociona y a veces contrapone, reforzando el juego entre lo épico y lo cotidiano.

 

 

Un elenco que vibra en escena

Gutiérrez y Chenaut se complementan con soltura, con actuaciones cargadas de comicidad, pero también de una humanidad conmovedora. La química escénica entre ambos sostiene la obra durante sus 55 minutos con energía y ritmo.

Vale destacar que Gutiérrez, además de actuar, es el autor del texto: una dramaturgia que juega con el lunfardo del siglo XX, pero incorpora también expresiones contemporáneas, logrando un efecto cómico y reflexivo a la vez. Esa tensión entre lo histórico y lo actual sostiene el alma de la obra.

Teatro independiente: mucho más que resistencia

«Prócer» es una producción independiente que se atreve a hablar de la historia desde otro lugar. Con apoyo de Proteatro, este equipo demostró que el arte hecho con compromiso, sensibilidad y libertad puede llegar tan lejos como el que tiene grandes estructuras detrás.

En tiempos donde lo urgente suele tapar lo importante, el teatro independiente sigue siendo una trinchera de belleza, memoria y emoción. Por eso, es fundamental dar visibilidad, apoyar y asistir a estas funciones que se construyen con amor genuino por el oficio.

🎭 Recomendamos con entusiasmo esta obra. Porque es divertida, profunda, honesta. Y porque en cada función, vuelve a cruzar los Andes el arte argentino.

Anuncios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *