Por Jorge A. Ávila.

Cuando se alude a «los años oscuros», en general se busca recurrir a los tiempos del «proceso» (en minúscula, para ir quitando la grandilocuencia auto asignada para la historia), lo cual no es incorrecto. Pero la oscuridad nacional venía ya desde mucho antes. Con etapas de censura y ataques a la cultura popular. Pero las sociedades suelen ser renuentes a caer en esas tramas de la mediocridad que los gobiernos de turno buscaron asignar, cortando o prohibiendo películas, castigando directores, autores y actores con listas negras y la descalificación. En nuestro país, lo sufrieron Hugo del Carril, Zully Moreno, Héctor Alterio, Norma Aleandro, Luis Brandoni entre tantos otros. El propio Onganía, junto al intendente (un ignoto coronel llamado Eugenio Schettino), impidieron gozar de la gran ópera  Bomarzo, la obra maestra de Alberto Ginastera y Manuel Mujica Láinez, en 1966. Mientras directores, actores y autores partían al exilio, los argentinos buscábamos encontrarnos con otras cinematografías, más allá del legendario reducto del cine Cosmos, refugio para la filmografia soviética. Una de las nuevas posibilidades más usuales eran los festivales, muchas veces auspiciados por embajadas o ministerios de países vecinos. Durante los 60 y 70 pudimos conocer así el maravilloso «novo cinema» brasileño de Glauber Rocha, Ruy Guerra y otros grandes. Pero también con el correr de los años fuimos descubriendo a Miguel Littin, y el cine checo de Milos Forman, los suecos más allá de Bergman, y en la primavera democrática española, a Carlos Saura, Vicente Aranda, José Luis Garci, las nuevas propuestas de franceses e italianos tras Godard y Fellini.  Ese intercambio necesario y creciente, se renueva ahora con una cinematografía que ha crecido notablemente pese a los condicionamientos de su país de origen: la israelí. Por primera vez, el Festival Internacional de Cine Israelí, Seret – que significa película en hebreo – estará presente en nuestro país, entre el 24 de febrero y el 3 de marzo de 2022. Con el patrocinio de la Embajada de Israel en Argentina, se brindará lo más reciente del cine de Israel en las salas de Cinépolis. Recoleta, Rosario, Mendoza, y paralelamente online  para toda Argentina. Todo comenzó en Londres, hace una década, de la mano de tres mujeres israelíes: Anat Koren, Odelia Haroush y Patty Hochmann y actualmente, se presenta todos los años en Inglaterra, Alemania, Holanda y Chile, llegando este año por primera vez a Argentina. Seret Internacional es el Festival de Cine Israelí más grande del mundo. Es una organización benéfica, independiente y este año nos trae un programa con películas, de ficción y documentales que tocan temáticas diversas. “Hay tanta cultura, diálogo y conocimiento dando vuelta, que necesitamos compartir ese contenido con el mundo”, dice Patty Hochmann, directora artística del festival. Y explica que los films elegidos para esta primera versión en Argentina tienen el foco de revelar una multiculturalidad, además de la inclusión de la sociedad israelí. “Queremos representar una diversidad del cine y, por otro lado, una mirada especial, en relación con que siete películas están dirigidas por mujeres”, afirma Patty.

Programación del Festival de Cine Israelí
La mayoría de las películas son estrenos exclusivos en Argentina como por ejemplo la película de apertura: «Voces Doradas», dirigida por Evgeny Ruman, ganadora del premio a Mejor Película en Tallin Black Nights Film Festival, la cual será estrenada comercialmente por Mirada Distribution.
«Love it was not (No fue amor)», dirigida por Maya Sarfaty, ganadora en el Festival de Cine DocAviv como Mejor Documental; «Forgiveness (El Perdón)», dirigida por Guy Amir y Hanan Savyon, y «Sublet (Subarriendo)», dirigida por Eytan Fox.

Todas las películas reflejan lo más reciente del cine israelí. Otros de los títulos que se presentarán son: «Asuntos de Familia», de la directora Maha Haj. Y «Asia», de reciente estreno en Argentina, dirigida por Ruthy Pribar, galardonada con el premio a Mejor Actriz (Shira Hass, «Poco Ortodoxa») en el Festival de Cine de Tribeca y premiada por la Academia de Cine Israelí como Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor guion y más.

Sin pretender analogías fáciles o simetrías improbables, es una oportunidad para aquellos que, dentro de nuestra sociedad, guardan prejuicios sobre este país de Medio Oriente, que nació y vive en guerra, donde la oscuridad también pretende dominarlo todo.



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Un comentario en «Función Privada: El cine prometido.»

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