Por Alexandra Boratzuk.

Eran solamente seres humanos, mortales que transportaban al cielo con su canto y por sus prestigiosas voces eran considerados mismísimos ángeles. Hablamos así de los famosos Castrati; la voz de un infante con una pureza en sus agudos delirante, la composición torácica y pulmonar de un hombre, la sutileza y el exquisito registro de soprano de una mujer, eran características que describían a un Castrato.

En el siglo XVIII, en los años 1700 que compone musicalmente al desarrollo de la Ópera Barroca, se generó un interés y amor profundo, ferviente y devoto a las voces solistas, más por las agudas. En las mujeres el registro es el de soprano y en los hombres son las voces tenores. Era una voz de composición sublime entre dulce inocencia, fuerza y firmeza conservada por un método terrible de extirpación de testículos sumada a una estricta educación musical y vocal.

Castrati en italiano significa “Castrado” que es un término bien asociado a las causas que generaron en los años 1700 tales voces de niños en hombres adultos. Consistía en la destrucción o ablación del tejido testicular, sin que se llegara a cortar el pene generalmente. Ésta práctica jamás fue aceptada legalmente, pero se llegó a castrar anualmente en ésa época alrededor de 4.000 niños al año, en un total de aproximado de 100.000 niños sometidos a éstas cirugías que en su mayoría no eran hechas por profesionales, ya que, si nacía un joven con talento en el canto, pero era de familia humilde, veían una oportunidad para salir de la pobreza y realizaban la castración para mantener esa voz pura. Por lo tanto, el niño era llevado a ser castrado por personas que pudieran costear los familiares, como un barbero. Luego era trasladado a un conservatorio donde formaban específicamente a los Castrati, si no resaltaba y lograba sus estudios musicales, se ordenaban como sacerdote o podían ser parte del coro eclesiástico de la iglesia.

La primera aparición de los Castrati se remonta en el siglo IV en Constantinopla en el Imperio Romano del lado oriental. Tuvieron presencia por unos 800 años hasta la llegada de las cruzadas donde desaparecieron. Después de 400 años, volvieron a aparecer en Italia en el año 1588 cuando el papa Sixto V prohíbe el canto y la actuación de las mujeres y niñas, por lo que los únicos que podían llegar a las voces agudas eran los niños y los hombres utilizando el falsete, a menos de que fuera un Castrato, lograba el hombre mantener bajo la carencia de testosterona en su pubertad una voz completa sin exacta necesidad de acudir para los agudos el falsete.

La época donde más fama experimentaron fue entre los años 1650 y 1750, donde pertenecían grandes compositores como Hendel que direccionaban específicamente sus obras hacia los Castrati y debemos resaltar el más célebre de los Castrato era Carlo Brosqui conocido como Farinelli. Se creó en 1994 un película que narra profundamente la vida íntima y pública de un Castrato, donde se ve exclusivamente la participación y compenetración de la música del maestro Hendel en la época y Farinelli. Donde además de ser admirados, los Castrati eran productores de sensaciones y atracciones prohibidas ya que, eran considerados íconos sexuales de la alta sociedad europea y legalmente no estaba permitido que contrajeran matrimonio.

La desaparición de estas místicas voces fue en el año 1831, retirados así del teatro y escenarios, pero la iglesia los mantuvo por casi 100 años más. Hasta 1902 que se suspendió la participación de los Castrati en el coro eclesiástico mediante un decreto del papa León XVIII.

Anuncios

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.