Pasado el mediodía del lunes, después de que finalizara nuestro programa “Ciudad Imaginaria”, nos dispusimos, tanto Miguel su conductor como quien suscribe para concurrir a un evento que nos interesaba. El mismo se llevaría a cabo en un conocido hotel de Puerto Madero, por lo que al quedarnos relativamente cerca de la radio decidimos caminar. Bajamos por Av. Belgrano y al llegar al bajo cruzamos del otro lado de las dársenas un poco al sur del Puente de la Mujer. Mientras conversábamos nos detuvimos en un momento por un detalle que nos llamó la atención, y que también nos intrigó. Pensando al respecto, la primera idea que se nos ocurrió es que se trataría una variante vernácula de la Fontana de Trevi, donde según la cantidad de monedas que se arrojen a la misma, el visitante regresará a Roma, encontrará el amor o contraerá matrimonio. En este caso lo que vimos eran grupos de decenas, cientos de candados de distintas formas y tamaños cerrados sobre las varillas de acero más delgadas que forman parte de la baranda principal a los bordes de las dársenas, justo a la altura del Puente de la Mujer.
Avocados a resolver de que se trataba la ofrenda, dimos con el motivo. Los candados en Puerto Madero son un símbolo del amor eterno. La tradición consiste en que las parejas escriben sus nombres o iniciales en un candado, lo cierran y luego tiran la llave, generalmente a un rio o un lago como una forma de demostrar su amor inquebrantable. Esta costumbre se originó en Europa, precisamente en Servia durante la primera guerra mundial cuando una maestra de escuela llamada Nada se enamoró de un oficial servio Llamado Reija. Después de que Reija la abandonara por otra mujer, Nada nunca más se recuperó del golpe y murió de corazón roto. Las jóvenes de la zona comenzaron a colocar candados con sus nombres y los de sus seres queridos en el puente donde Nada y Reija se encontraban, como una forma de proteger su amor. Con el tiempo, esta tradición se extendió por todo el mundo.
Se dice que aunque algunas autoridades, seguramente con la actitud de ser más papistas que el Papa, han intentado retirar los candados debido preocupaciones sobre la seguridad y la estética, los candados siguen siendo un símbolo del amor y la devoción. El juramento es indudablemente más fuerte. Seguimos caminando y nos fuimos alejando de la baranda, y al darnos vuelta un instante, todavía alcanzábamos a identificar la silueta de un candado con forma de corazón de color rojo que así lo atestigua.


