Por Jorge A.Avila
Vidas perdidas, arrebatadas a la razón, atrapadas en los hierros rotos de los miles de vehículos que forman parte de siniestros en nuestro país (que ocupa uno de los primeros puestos mundiales en la materia), son el material esencial del cineasta portugués-argentino Eduardo Pinto, radicado en la localidad bonaerense de Moreno, donde ha elaborado una carrera singular, con varios títulos destacables. En esta ocasión, el artista plástico Bruno, un excelente Luciano Cáceres, trascurre sus días en una colonia psiquiátrica, donde busca superar un trauma demoledor que cambió su vida. Bruno logra el alta de su médica (Malena Sánchez, de ascendente trayectoria), y a instancias de un amigo logra refugiarse en un desarmadero (legal) de autos chocados donde deberá vigilar el predio de un grupo liderado por el siempre eficiente Diego Cremonesi. Una noche tendrá una visión reveladora y hará lo imposible por ingresar al universo de los muertos. Para el «abuelo» Pinto, guionista y director del filme: «El Desarmadero es una película de terror, pero también es un drama, una tragedia. Un artista plástico decide alejarse del arte y acepta un trabajo en un desarmadero de autos, su misión es cuidar que los pibes del barrio no desmantelen los autos. El auto es la expresión máxima del consumo, del poder, pero los autos también mueren. ¿Qué sucede con los autos muertos? ¿Qué guardan en sus interiores?
¿Qué imágenes reflejan sus vidrios y espejos astillados? El artista ya no produce obras, pero su sensibilidad está intacta. Cuando cae la noche todo lo ve, aquello que desea ver, lo que ama, se transporta hacia otro universo. El Desarmadero se pega al cine de terror que miré en los 80´s, Carpenter, Cronenberg, un cine de terror con una mirada social. En El Desarmadero se expone quienes son los vivos y quienes son los muertos para el sistema. Los vivos son aquellos adinerados que hacen realidad sus deseos. Los muertos vivos no consumen nada, no poseen dinero, están fuera del sistema, como roedores desesperados desmantelan
los autos para vender los repuestos. El Desarmadero es cine independiente, es una vieja idea que renació en la parálisis de la pandemia, la realizamos desde el trio motor, que conformamos con Luciano Cáceres y Pablo Pinto, llamado «Eusebia en la higuera» y con el apoyo del Municipio de General Rodríguez. Convocamos amigos artistas como Clara Kovacic, Diego Cremonesi, Malena Sánchez, Fernando Pérez, Brian Maya y los músicos Ciro Martínez, Manuel Pinto, las artistas plásticas Mónica Rojas, Cinthia Español. Todos ellos, más el equipo técnico que siempre me acompaña, Choice, Lugones, Irrazabal, Kaspersky, Ponce; todos ensamblamos pieza por pieza de este desarmadero”. Eduardo Pinto, argentino-portugués, es director, guionista y director de fotografía.
Comenzó su carrera como técnico de cine y director de fotografía, realizando la dirección de fotografía de varios films como «Donde cae el sol», de Gustavo Fontán, «Ángel, la Diva y yo», de Pablo Nisenson, «El origen de la tristeza», de Oscar Frenkel. Cuenta con una extensa y laureada filmografía de videoclips, entre ellos de Los Abuelos de la Nada (que le valió su apodo), y deja aquí un mejor sabor que en «La Sabiduría», su anterior película. Cabe acotar que, además de la banda de sonido que aportan Ciro y los Persas, merece un párrafo especial el trabajo de la artista plástica Mónica Rojas, radicada en Merlo, cuyas obras exhibidas en la filmación (y en toda su carrera), muestran una intensidad y potencia inigualable, digna del alma astillada que queda o escapa de los hierros retorcidos.



Muy interesante la narración de un mundo que muchos jamás nos detuvimos a pensar cómo es un desarmadero de autos