Por Jorge A.Avila. Nunca es fácil tomar el camino distinto. Lo saben quienes se arriesgan y comprenden que el conformismo no garantiza placeres y emociones inesperadas, y a menudo descalificadas. La proyección de «Queer Diaries», la última película del premiado director Santiago Giralt, los domingos a las 20.30 en Casa Brandon es, en tal sentido, una experiencia disruptiva. En primer término cabe señalar que el lugar de cita, en pleno Villa Crespo y a pocas cuadras de la Av. Corrientes, es un ámbito de difusión de cultura alternativa vinculada a otras experiencias sensoriales y sexualidad que abarca el colectivo LGTTBI+. Se trata de esos rincones que solemos decir » sólo se encuentran en Buenos Aires». pero no es cierto. También están en Hamburgo, Boston, Nueva York, o la bella costa Amalfitana. En este particular escenario, Giralt, ganador de premios en distintos festivales, entre ellos el BAFICI, relata como prólogo al filme, que su origen data de una experiencia fallida. Su proyecto de retratar «La familia feliz» fue bochado por cuatro colegas del comité del INCAA que analiza las proyecciones a respaldar. Luego de esta instancia, y tras un análisis donde fueron claves su socio Federico Carol y la productora Silvia Canosa, decidió compilar a modo de diario visual, quince años de experiencias personales en viajes y descubrimientos, que comienzan con partes de la película inconclusa, y muestran las vivencias del autor como modo de pensar los recorridos, el tiempo y la memoria. Con encuadres originales y relatos potentes, la cinta va reflejando las memorias públicas e intimas del autor, en un modo auto ficcional que dura poco más de una hora. Mas de diez horas de filmación, quedaron fuera de la edición final. El resultado es un trayecto fascinante sobre las contradicciones, dualidades y prejuicios vinculados a todo lo que se sexualmente diferente para las convenciones de la sociedad, en todas las latitudes. La película, emparentada con la extraordinaria «The Unicorn» (también premiada en el BAFICI) y «Nomaland», la última ganadora del Oscar, es un manifiesto sobre las dificultades de alcanzar una convivencia mas productiva, tolerante y empática, en un mundo que pretende idealizar lo «políticamente correcto». Nacido en 1977, y con la experiencia de la anterior pandemia (el HIV/SIDA), Giralt deja en esta fuerte apuesta, su compromiso por modos, formas y estilos que como decía George Brassens, nos permitan transcurrir nuestro propio camino.

Por Jorge A.Avila, especialista en espectáculos.

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