Por Jorge A. Ávila. En la presentación del Festival Seret de Cine Israelí, que se lleva a cabo por primera vez en el país, se exhibió la película «Voces Doradas», que próximamente estará en la cartelera porteña, distribuida por Mirada. Tras la proyección, las directoras del festival. Odilia Haroush y Patty Hochmann brindaron un panorama sobre las características de la programación y la actualidad del cine israelí, que cuenta con la producción de 30 largometrajes anuales, además de documentales, cortos y películas de animación. Tal muestra de vitalidad, en un país de solo 8 millones de habitantes, resulta un espejo desafiante para la industria nacional, que referiremos luego. Precediendo las palabras de las directivas, el filme de apertura, que será distribuído comercialmente en las salas del país, mostró un nivel de calidad inusual con una temática que, por los acontecimientos recientes de dominio público, cobran especial vigencia. Ambientada en los 90, tras la caída del régimen soviético, «Voces Doradas» cuenta la historia de Raya y Víctor, dos prestigiosos artistas del doblaje que, como muchos judíos rusos, deciden emigrar a Israel en busca de mejores perspectivas. Las desventuras del arribo ante el hábitat asignado, y las dificultades para continuar sus carreras como doblistas en el nuevo país, comienzan a desmoronar la relación en la pareja, mientras los apuntes sobre la vida cotidiana israelí, los avatares de la emigración y el esfuerzo por recomenzar una vida vinculada al arte reflejan una cotidianeidad vigente, con filosos apuntes políticos y sociales sobre las perspectivas que acechan a quienes buscan nuevos horizontes. Del edén prometido a las llagas (físicas y espirituales) son el recorrido que marca el ajustado relato que realiza con eficacia y realismo, el director Evgeny Ruman. Los magistrales protagonistas María Belkin (Raya) y Vladimir Fridman (Víctor), junto a un ajustado elenco, revelan en apenas una hora y media, las dificultades, pero también la esperanza, de todos quienes quieren recomenzar, más allá de la edad, un nuevo camino.

PRODUCCION NACIONAL

Tal como indicamos al comienzo, febrero culmina con la presentación de dos estrenos de cine nacional, que en los últimos años ha mostrado cierta restricción en materia de producciones. La Creatividad, siempre supera las cuestiones presupuestarias, y el 3 de marzo podrá verse el documental «Como el cielo después de llover», una coproducción de la colombiana Mercedes Gaviria Jaramillo, de exitosa trayectoria por festivales internacionales, que reflexiona sobre los distintos abordajes de la cineasta a sus obras. El mismo día se estrena «Bajo la corteza», una película de Martín Heredia ambientada en las sierras cordobesas, que cobra singular relevancia con los recientes incendios en el Litoral y otras regiones del país. Obras para repensar los destinos de una filmografía que ha gozado de etapas de mayor esplendor.

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Por admin

Un comentario en «Función Privada: Los sonidos del silencio»
  1. Muy buena nota al hacer un análisis y comparación de la situación que viven Israel y nuestro país con respecto a sus industrias cinematografica

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