Por: Manuel Osiris Villar

Hacia el fin de mi vida…
el horizonte brilla en la distancia
A mi paso el jardín me deja su fragancia,
y un pasado que no se olvida.

Desde la cuna de mi corazón
resplandece como una flor
nuestro inmensurable amor,
que le dio a mi vida su razón.

Con el ritmo de una melodía,
mis ojos entrecerrados,
sollosos y apenados,
ven que se termina el día.

Con el tren de mis sueños me alejo,
dejando atrás todas mis estaciones,
llenas de poemas y canciones;
esos que a todos les dejo.

Hacia el fin de mi vida…
la luz del horizonte se agiganta,
y con un Adiós en la garganta,
les dejo toda mi alegría.

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